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Níger, un caos anunciado PDF Imprimir E-mail
Escrito por MondAfrique   
Lunes, 20 de Marzo de 2017 16:45

Niamey, 15 de marzo de 2017.- Un año después de su reelección a la presidencia de la República en una votación dudosa por su calidad y transparencia, Mahamadou Issoufou se enfrenta a una crisis que llama a un renacimiento nacional dados los potenciales riesgos para el país, traducidos en la multiplicación de negocios cuyas sospechas de corrupción pesan sobre personalidades eminentes del actual Gobierno.

Los ataques armados contra las fuerzas de seguridad han aumentado en los últimos meses y se ha cobrado unas decenas victimas. Estos ataques plantean preguntas sobre la situación actual de las fuerzas de seguridad del Estado, la moral, y los recursos disponibles para estos para garantizar sus misiones. Las autoridades del país muestran una inercia culpable de cara a las amenazas que enfrentan. Este modo de pensar contribuye a un estado de alerta reducido, incluidas la vanguardia de las medidas de seguridad. Las decisiones estratégicas de gobierno para garantizar la seguridad del país obedecen a la lógica peligrosa que no coinciden con el sentido de unidad nacional ni con optimización de la búsqueda medios disponibles. Las dudas que rodean las condiciones de instalación de las bases militares extranjeras se alimentan de cierta desconfianza por parte de la población y parte de la clase política.

La seguridad de país, de alguna manera ha involucrado a la población como corresponsable de la misma. El estado hasta ahora ha sido muy lento para propiciar los cambios necesarios en su política de seguridad. Todavía hay tensiones en la política de contratación en los distintos órganos de defensa y seguridad. Estas tensiones, cada vez más evidente, son los restos de una visión pasada que se esperaba en las relaciones del Estado con algunas comunidades nacionales. Las inconsistencias que resultan de esta situación debilitan en gran medida la capacidad operativa y limitan la eficacia de las medidas de seguridad.

Por otra parte, el acuerdo con la UE para contener las oleadas de inmigrantes en tránsito por Níger ha impactado en las poblaciones locales. El Estado no ha dado garantías del impacto de los compromisos con sus socios en la cohesión social y política de las regiones afectadas, y la mejora en la gestión de las diferentes minas de oro en el norte. Además, la corrupción y la proliferación de todo tipo de tráfico son un factor de desestabilización, las consecuencias podrían ser desastrosas en el corto plazo para el país.

http://fr.africatime.com/niger/articles/niger-un-chaos-annonce Fuente, MondAfrique

 

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